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viernes, 28 de diciembre de 2012



No comparte nunca el tiempo sus secretos,  he ahí el misterio, la incertidumbre que mueve el  mundo. Por eso las anunciaciones están también condenadas a incumplirse, a negarse  por sí mismas. Quiero alejarme de todo aquello que no sea presente. El viaje más arriesgado es éste en el ahora estamos. Inmerso en su luz más cruel y necesaria , en un vaivén que me  obliga a evitar la caída,  hay alguien que me dice que cautela, y prudencia son algo más que virtudes. Virtudes que desprecio, aunque sean terriblemente necesarias. La utilidad es la ciencia de los temerosos, un refugio seguro contra el miedo.

miércoles, 26 de diciembre de 2012





JUSTOPAGO

He vivido los años sin saberlo.
Tampoco he necesitado otra cosa.
Cada uno traía su parte de calor y de sombra.
Como los árboles, he ido acumulando certezas
y señales, y ahora muestran las grietas,
las ramas con sus frutos pequeños.
Sobre ellos se posan algunos pájaros,
celebran el adiós, mientras cae la nieve
y el silencio se rompe.
Si vuelvo tras ellos, el camino, a veces, se cierra,
 las zarzas impiden mi paso.
Los años se protegen,
se defienden detrás de la maleza que crece salvaje,
de los espinos que salen de la flor.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Camarada



CAMARADA

El portal de la nieve, ilustre camarada, no nos distrae
cuando diciembre agita los brazos, y el sol aún se levanta.
Pero no somos un ejemplo de delicadeza.
Creemos que la sinceridad acerca estos últimos rayos de un sol necesario.
Ahora se posan sobre la piel de la caballa. Un plato humilde
lleno de raspas, de carne recia como nuestras convicciones.
Utilizamos las herramientas más antiguas,
la palabra como una fusta para arrear los animales,
un buey y una mula.
La civilización nos ignora. Y nosotros a ella.
Si cumplimos con algún mandamiento es sólo por pereza.
Hijos de la revolución, y de las banderas gastadas.
Todo  empeño por ser más justos, equilibradamente
razonables,  es  un bozal , una soga que abraza la lengua.
Será que somos un ejemplo
                                                       que nadie sigue.   

domingo, 9 de diciembre de 2012



Llevo el cuerpo a los extremos. Lo dejo sin defensas, extenuado, sin aliento, como un objeto extraño que no padece y no recuerda cómo eran los días de sol sobre la arena blanca y los acantilados. Deshago el nudo de la carne, el tiempo grasiento que acumula desesperanzas, y paso una hoja fría que disecciona los días, el agravio que pesa y debilita mi esqueleto.  Entre poleas, entre ruedas que recogen el esfuerzo, cierro los ojos inútilmente esperando que la oscuridad me abrace sin ninguna súplica ni reclamo. Y luego regreso convencido de que el esfuerzo no corrige mis hábitos, mi educación, mi dudosa caligrafía.

domingo, 2 de diciembre de 2012



Tengo los pies fríos, y es diciembre. Supongo que en Ferrara la temperatura será aún mucho más baja, y el  aire helado dejará las calles vacías, el rostro entumecido. Se han cruzado esta tarde sueños y recuerdos, como si la vida fuera un enjambre de deseos, más allá de una realidad que vive a la intemperie y resiste las inclemencias del tiempo, las terribles sequías de la memoria. Pasan deprisa los días. Ninguno cumple su promesa. Ni siquiera la escritura enciende una llama para calentarse. Ayer nació Paula. Los sueños se renuevan. No muy lejos oigo la felicidad que otros persiguen.