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martes, 18 de julio de 2017

HOJAS DE CASTAÑO

Nunca antes brillaron como ahora
en la memoria de un hombre solo,
en la memoria que disfraza las heridas
bajo un cielo distinto.

En su regazo comienza la vida,
aunque venga la noche con tormenta,
y truene y relampaguee.

Aunque los que estemos aquí
seamos solo un canto,

                                   un canto pasajero.

jueves, 13 de julio de 2017

SOBRE LAS NUBES

Frunzo el ceño
como dicen que lo hacen los idiotas,
sin motivo.
Las montañas azules
insinúan algo.
No he conseguido aún
descifrar su misterio.
Palabras. El camino que siguen,
hasta que el sol se oculta,
siempre es el mismo.

Sólo palabras. Frunzo el ceño.
Y deshago el nudo

que me ata a esas nubes.

sábado, 1 de julio de 2017

ESCONDIDO

Estás cansado de la palabra luz,
de repetirte, de no encontrar tu voz
en esos bosques donde escondido
sigues tras la penumbra.

Esa sí que no es
una palabra nueva para ti.
Has vivido con ella
sin pronunciar su nombre.

Sin mirarla a los ojos,
por miedo

          a que una herida se abra.

miércoles, 28 de junio de 2017

                               A Pilar Albero

LOS OJOS AVERIADOS

Fue ella, sin saber,
sin reparar
en lo que me decía:
“tengo los ojos averiados”.

Y supe, en ese instante,
que yo también sentía
que algo iba mal,
pero no sabía
cómo decirlo.

Igualar dolor
y belleza
es un misterio.

No lo esperes, surge

cuando nadie nos ve. 

lunes, 26 de junio de 2017

YA CUMPLIDA LA EDAD

Muy pocas veces pienso en el amor.
Las ventanas abiertas, por donde pasa la luz,
ahora que la tarde parece cansada.
Soy el que no termina nunca de sentirse
y va de aquí para allá
arrastrando las mismas preguntas
como esos pájaros que acuden sin motivo
a una rama rota.

Has dejado en la casa un no sé qué,
una alegría, y al mismo tiempo la tristeza
que uno siente
cerca de la felicidad.

No sé cómo será el mañana,
si la alegría irá envejeciendo,
y el amor dejará caer sus hojas.

Ya cumplida la edad,
y tan cerca aquel día
que hemos seguido soñando juntos.



martes, 20 de junio de 2017

A Miguel d´Ors

MANZANAS ROBADAS


Que la tarde, ahora, envejecida,
traiga aquel sabor de las manzanas robadas
en el huerto del cura, las que cogíamos
subidos a las nubes de Santirso,
cuando el sol se desangra
y deja una sombra sobre el valle.

Que la tarde se apiade de aquellos niños
que regresan con el ganado
y abren el establo
y encienden una bombilla
que sigue iluminando el mundo,
las telarañas cada vez más grandes.

Que la tarde sea aquella tarde.
Y nadie olvide aquellos días
en que la vida parecía no acabar nunca,
y la noche era descanso merecido
para seguir soñando, allá,
en lo alto del manzano, entre sábanas
y frutos bendecidos.

Alguien cuida a sus hijos descarriados
y les da más de lo que ellos merecen:
les da la palabra
                            para revivir aquello.


sábado, 17 de junio de 2017

              I

Trabaja tu rostro la soledad
y saca de tus ojos la alegría,

aquella luz.