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viernes, 3 de abril de 2020

FALSA ÉGLOGA, XII. Este olor, su otro. 

Conservo la memoria de aquel olor,
y de un largo invierno. De la penicilina 
que extraen de una ampolla de vidrio
cuando los pulmones no funcionan.

Una cama solitaria en la pequeña habitación,
recién pintada. Se viste la pobreza
con el embozo blanco de las sábanas.
Los ojos en la bombilla desnuda.
Si aprietas la perilla, con forma de dedo cortado,
el mundo se ilumina.

Allí nacieron los primeros sueños.
Imaginar el paraíso era un recurso fácil.
  
Pero qué queda de aquel olor.
¿Quién se esconde, allí?  

jueves, 2 de abril de 2020

FALSA ÉGLOGA XI
Sé que el sol, va y viene, inquieto, husmeándome
entre los cañaverales.


Llamas esperanza a las voces
que rodean una luz pequeña,
la que esquiva el peligro 
en el camino
de la taberna a los establos.

Si hay oscuridad 
el sol espera al otro lado,
en el asidero de una mano amiga.

Las fieras agazapadas.

Y tú, sin saber aún dónde está 

                              tu fortaleza.

miércoles, 1 de abril de 2020

FALSA ÉGLOGA X.
La manzana es alianza del hombre y su deseo

Esas frutas tardan en madurar.
Si las coges fuera de tiempo
dejan un sabor 
                        amargo.

No ocurre lo mismo con las muchachas,
florecen cuando llega mayo,
sus vestidos, alas de mariposa,
sus labios perfilados de inocencia
y amor por las palabras.

Ellas fueron las que inventaron el lenguaje.
Los muchachos no conocían su existencia,
corrían por los prados,
                                          asilvestrados, 
ajenos a lo que no fuera
                                             el instante.

Un presente que solo deja tristeza.  


sábado, 28 de marzo de 2020

FALSA ÉGLOGA VII. Los motivos

Sin libros, ni partituras,
sin bellos paisajes
sobre el lienzo,
artificios que dibujan
una metáfora de la vida,
lejos del desamor y el odio,
y su luz como única compañía.

Sin nada de todo eso
la naturaleza me abraza  
y me susurra
cuanto necesito.

Seré más pobre,
pero esta tierra da sus frutos.
El árbol, el río, el ave,
son formas del espíritu.

Motivos suficientes
para seguir aquí.





viernes, 27 de marzo de 2020

FALSA ÉGLOGA VI. La sombra de las muchachas

Cuando no iban al río  
buscaban algún entretenimiento.
Primero, limpiaban la empuñadura,
después encajaban las piezas,
metían plomo y pólvora
y sacaban brillo a la recámara.

Mejor que el río era el monte,
pasado el "souto". 
Allí, en las tierras altas
el día nunca se esconde.

Ágiles como rapaces, 
sujetando la presa,
llevaban las armas 
para espantar el miedo.

Luego, bajaban por la ladera
recordando aquellos días,
un trecho cálido de hierba
y nubes blancas y cremosas.
Y a los pies del castaño  
se oían las risas de las muchachas.

Todo era muy literario.
Felices e ignorantes
                                   de la dicha

que aleja

                     cualquier amenaza.


martes, 24 de marzo de 2020

FALSA ÉGLOGA IV. El motivo de la oración

Abierto el portalón
un silencio de sacristía
protegía la hierba
apilada hasta la bóveda.

Detrás de la cortina
una montaña de patatas
y cebollas viejas.

Y enfrente, en el muro,
de un clavo de nazareno
colgaba una hoz pequeña 
y el cuerno
de la abundancia.

Todo era hermosamente
antiguo
como las voces
que sin estar presentes
                                 se oían

cuando los difuntos
arrodillados
                             oraban,
pidiendo a Dios
                        por sus hijos.

Por las cosechas.

lunes, 23 de marzo de 2020

FALSA ÉGLOGA III, El resucitado


Cada estremecimiento,
cada giro inesperado  
de su cuerpo
provocaba en el jergón 
una réplica.

Mas sólo la luz
despertaba
al crucificado,
allí, presente
sobre el cabecero
de la cama.

Los rezos de la noche
servían para obtener
el perdón.

Y los castaños,
y el río de aguas,
y las aves del paraíso
celebraban
la bendición

del resucitado.


Hasta el día siguiente.