No sé por qué el viento aleja las nubes, la sola esperanza de una lluvia menuda que cubriera la tierra del jardín, los muros resentidos y la piel reseca, envejecida antes de tiempo. Abril despierta los sentidos, la sed y la caricia, cuando florece lo que creíamos ya perdido. Los brotes nacen entre los nudos que duermen para siempre, con esta luz que entierra y resucita, que da y quita la vida sin remordimientos. Una luz que no juzga, y no distingue otra verdad que no sea ésta. Nadie recuerda lo que muere, más allá de las últimas lluvias. La primavera no se lamenta por los ausentes, los aparta de nuestra memoria, y cubre su recuerdo con brotes nuevos.
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domingo, 1 de abril de 2012
jueves, 29 de marzo de 2012
No han llegado aún, y algo en el aire los extraña. Ninguna ausencia se justifica, ningún silencio roto por el vuelo nervioso y el piar agudo es necesario sino se desea. Lentitud y vacío cubren este cielo deshabitado, estas horas inútiles que colman la existencia. Cuando oiga sus trinos el tiempo será más doloroso. Ninguna amenaza deja el cuerpo inerte. Ninguna amenaza resulta en vano.
martes, 27 de marzo de 2012
Esta tierra espera silenciosa la resurrección, humilde en su tarea. Y aunque aparte el ruido, la impaciencia que dentro de mí golpea, nada se oye, y todo sigue oculto. No hay ostentación, ni orgullo, ni soberbia que se desate. La luz no promete un mañana distinto, cubre con reposada tibieza esta calma, estos días que son necesarios.
Bajo los ojos esperando descubrir en la raíz la fuerza que no tengo.
domingo, 25 de marzo de 2012
Último domingo de marzo, la diamela recién podada espera la lluvia. Desnuda parece más frágil, más necesitada. Sus ramas delgadas conocen el vértigo, la sed, el viento. Cruzo unos hilos blancos bajo sus nudos y el alambre. Y aceptan el abrazo. Sólo es cuestión de tiempo, en los días que vienen abrirán sus brotes. Lo nuevo se anuncia en silencio.
sábado, 24 de marzo de 2012
Siguen sin llegar los pájaros. La neblina ocupa la llanura, y enturbia nuestros sueños. Los árboles, las ventanas cerradas, en espera de días nuevos. Marzo se recoge ensimismado, hace cábalas con los últimos límites, se protege del mundo como si no confiara en el futuro, como si no creyera en el destino. La vida temerosa necesita motivos para seguir su curso. Si esos pájaros llegaran y abrieran la negrura, si los días quisieran perdonarnos.
miércoles, 21 de marzo de 2012
martes, 20 de marzo de 2012
Escuchando a Mompou el pájaro picotea una delgada lámina, o la mano que le ofrece el alimento. Esta lluvia es una melodía callada que no consigue aliviar ni un palmo de tierra, y sin embargo resiste y no abandona su empeño. Sueño, y en el sueño la misma música acaricia una piedra, su espalda dolorida. Caen con mansedumbre algunas notas. Parece todo tan frágil, tan terriblemente humano. Por eso estas notas desarman lo visible, provocan un incendio dentro, allí donde solo llegan las alas extenuadas, las ramas más voraces para abrasarse.
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