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martes, 9 de agosto de 2011

Cómo deja el tiempo señalada la piedra. De ahí este silencio encendido, estas huellas que  resisten el sol y la lluvia, el viento que trae olvido. Qué palabras dichas, susurradas,  guardarán estas piedras. Qué engaños y deseos no cumplidos permanecen aquí cubiertos de musgo, bajo estas sombras que pugnan por no desfallecer. He oído la música que deja el viento  cuando pasa, cuando reconoce en  esas hojas caídas  su cara y su cruz. El viento , el único forastero  que regresa , sin miedo, para hablar con los ausentes, los que dejaron aquí sus sueños enterrados entre piedras  mudas, y  que hoy se defienden como pueden.


sábado, 6 de agosto de 2011


Seguía lloviendo, una lluvia menuda que acaricia las hojas de los carballos, la hierba segada hace sólo unos meses pero ya necesitada de agua. Llovía dulcemente, pausadamente, cuando sonó el teléfono. Una voz cálida , al otro lado, la de Rafael Adolfo Téllez, una voz que en su obra poética alcanza a tocarnos en lo más hondo, llegaba ahora desde tan lejos, hasta estas tierras del noroeste, hasta estos prados donde aún pace el ganado en las mañanas de agosto. Rafael acaba de publicar en La Veleta su  nuevo libro Los poemas de Joseph Uber. Las horas , los días, posteriores a una publicación tienen algo de maravillosamente irreales. Uno cree que el mundo gira en torno a esas páginas escritas, uno desea que los ojos del mundo se posen sobre las letras , los versos, los poemas, como ahora esta lluvia que acaricia la hierba sobre el sueño más antiguo del  hombre.

viernes, 5 de agosto de 2011

La cigüeña segura en su nido divisaba la quietud de la tarde, y los campos segados casi desnudos. En lo alto su cuello levantado dibujaba una ese elegante. Su pico delgado, sus ojos claros, parecían ajenos a este paisaje de castaños y robles, de arroyos que descienden entre  viejas sombras amigas.  Y sin embargo no extrañaba las nubes que lentamente descendían para acostarse en el valle, acomodando su cuerpo a la noche, a esta noche fría que viene sin amenazas.   
Sin rastro de nubes en el cielo, salí temprano para ver el prado despertándose. La mañana traía el sol hasta las ramas más jóvenes de los castaños plantados no hace mucho tiempo, y oí el ruido de los grajos al otro lado de la finca, cerca de la orilla, al lado del camino. El día parecía complacido, pero según avanzaban las horas llegaron también algunas nubes.  Una franja azul pugnaba entre los tonos grises que presagian lluvia. No sé si esas nubes iban o volvían de la sierra. Pero sí pude ver, detrás de los árboles que siguen la línea fría del riachuelo,  un arco cruzando el cielo casi oscuro, y los colores que hacen de un paisaje algo único, como si se tratara de un sueño.

miércoles, 3 de agosto de 2011

De sur a norte, o más exactamente del sureste al noroeste, no sólo cambia el paisaje y la temperatura, las nubes, o el viento,  también cambia uno , como si el que eres tuviera que adaptarse , y acomodar la mirada, y el pensamiento a lo que examina. Y si eres aquello que miras,  también eres lo que reflejas. La hierba del prado casi seca, los robles algo más desnudos, te dan la bienvenida. Mañana, la luz dirá dónde estamos.  

martes, 2 de agosto de 2011

Nada tan incierto como la partida. Lo que ha de llegar tiene mucho, demasiado quizás, de sueño y de deseo. Y quién puede hacer realidad lo que no nos pertenece y es, sólo eso, una posibilidad. Pero en ese desafío está la vida, con todo el esplendor que es capaz de guardar para nosotros. Que seamos merecedores de ello de quién depende.  

lunes, 1 de agosto de 2011


Y otro poema de Heberto Padilla.
( En este poema Padilla no está tan lejos de Valente )

Pero el amor


Sea la muerte de capa negra
y su aureola de un amarillo intenso
y tenga las costumbres que a ella le dé la gana;
pero el amor que sea
como se practica en los trópicos:
cuerpos en pugna con la tenacidad del mediodía,
espaldas aplastando la yerba calcinada
donde el verano esconde sus pezuñas de pájaro,
y humedades mordidas,
impacientes,
y el rasguño en cal viva
bajo el chorro solar.


 

De "El hombre junto al mar"  1981